Tarde de emociones en la antigua Ermita de la Paz

Posted on vie 26 mayo 2017 in Noticias

JUEVES SANTO 2017
Dentro de las costumbres y tradiciones de nuestra S. Santa, un año más se volvió a repetir el rito de servir el Paso, y es que en la tarde del pasado Jueves Santo, los hermanos invitados por el mayordomo, Don José Manuel San José de la Fuente, fuimos convocados en la antigua Ermita de la Paz, donde los sentimientos, sensaciones y experiencias alrededor de nuestra hermandad, nos hicieron pasar un rato lleno de emociones y francamente inolvidable.

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Según tradición, fuimos agasajados con café, copa y puro, además de los dulces y pastas, el propio local acompañaba con una delicada decoración semanasantera, y como viene siendo costumbre el clásico perchero donde los hermanos que tuvimos el privilegio de poder portar en esa tarde los Santos Pasos, colgáramos las túnicas y a la otra esquina las horquillas a la espera de tallarse y poder iniciar así el desfile de Gremios.

Los hermanos con el pañuelo al cuello de una inmaculada blancura, comentan y hacen corrillos hablando de otros tiempos pasados, el ambiente es de alegría pero también de tensión y eso es quizás lo que hace más especial estas primeras horas de la tarde.

La Ermita de la Paz fue el marco perfecto donde poder esgrimir todas estas emociones, ubicada en la calle de la Doctrina a pocos metros de lo que fueron los antiguos inmuebles de la Cofradía de la Vera Cruz, y catalogado como edificio histórico dentro del rico patrimonio de la Ciudad de los Almirantes, perteneció a otra de las grandes Archicofradías, la de la Quinta Angustia, siendo este edifico el que albergó el desaparecido Colegio de Niños de la Doctrina, el colegio enseñaba y cuidaba a niños abandonados que sufragaban sus ingresos con limosnas recaudadas por ellos mismos, aunque en 1798, el propio Hospital no está ya incluido entre los otros centros benéficos de la ciudad, por lo que se supone que éste, por aquel entonces, carecía de continuidad.

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La fachada nos recuerda a otro edifico histórico de la ciudad, el Convento de San José, la pequeña hornacina encima de una gran puerta adintelada nos recuerda la advocación titular de la ermita, un gran ventanal en el medio de la portada con dos escudos heráldicos y un frontón triangular con un óculo en el medio y rematado con dos bolas y una magnifica espadaña culminan la bella portada, la cual hasta no hace muchos meses alojaba a una cigüeña, a donde como hiciera el antiguo hospital cobijo a sus polluelos durante largos años.

Y para rematar la jornada antes del gran momento de la tarde, el mismo escenario del refresco se convirtió en el local más perfecto para alojar la costumbre de las Aceitunas, a donde después de los oficios tomar un pequeño refrigerio toda la hermandad y poder disponer las últimas indicaciones antes de iniciar formados los dos pasos, el camino hasta la Iglesia de Santiago de los Caballeros.


Gonzalo Arroyo Sánchez
Fotografías de Chuchi Guerra

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